9.9.05

Primera crisis de la era naranja

Hoy era noticia en la prensa el cese de funciones del primer Gobierno democráticamente escogido en Ucrania y que surgió de la revolución naranja de diciembre de 2004. Ha durado poco más de siete meses. El presidente Yushenko, que se hizo famoso entre la opinión pública por su peculiar aspecto grotesco a causa de una más que probable intoxicación provocada por sus adversarios políticos, no ha podido aguantar por más tiempo los rumores e insinuaciones de corrupción que pesaban sobre miembros del Gobierno de Yulia Timoschenko (una de las líderes de la revolución también conocida por su bonito peinado) y los ha destituido en pleno, incluido a ella.
La noticia resulta especialmente interesante ya que la lucha contra la corrupción fue uno de los principales activos de Yushenko durante la "tercera vuelta" de las presidenciales que le dieron el puesto.
Es una muy mala noticia para Ucrania, pero también para otros países que tienen en la revolución naranja un modelo a seguir, como son los casos de Bielorrusia y Moldavia. Y es mala noticia porque parece que será difícil simultanear la transparencia política ya alcanzada con la transparencia económica, mucho más dura de asumir por aquellos que controlan los grandes negocios del país y/o la región.
El caso de Ucrania, al igual que el de Georgia un año antes, adquirió un gran interés debido a que se producía una revolución -que si estrictamente no lo era, sí que conseguía sin embargo un cambio político profundo- en una de las repúblicas ex soviéticas de mayor peso tanto histórico como económico, y que la acercaba a la esfera de influencia de la Unión Europea. Pero aparte del carácter geoestratégico de las revoluciones de Georgia y Ucrania, también era muy interesante (y de hecho aún lo es) observar los reposicionamientos económicos que seguirían a los cambios políticos. ¿Los nuevos gobernantes tendrían la suficiente capacidad como para deshacer a las oligarquías ex soviéticas de sus respectivos países? ¿Y de ser así, lo conseguirían llevar a cabo sin quedarse ellos con una parte del pastel? Parece ser que los equilibrios de poder entre la vieja y la nueva guardia ucraniana no están siendo de fácil digestión. Ya se sabe, quizás las nuevas revoluciones que se vienen produciendo en el espacio ex soviético no eran tan sinceras como parecían. Quizás eran solamente movimientos geoestratégicos que se producían en la esfera económica y que necesitaban de un cambio político para llevarse a cabo

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